Constructora industrial · en curso
Un sistema propio, en lugar de uno que cuesta millones
Una constructora industrial del noroeste de México operaba con un software de obra comprado, caro y complicado, y con decenas de hojas de cálculo que iban y venían por correo. En lugar de cambiarlo por otro sistema de catálogo, le estamos construyendo el suyo por fases, y cada fase entra a operar antes de que arranque la siguiente.
El objetivo
Que la información de cada obra se capture una sola vez, en el lugar donde nace, y que de ahí fluya sola hasta el pago. Su director de operaciones lo dijo así: «que no exista posibilidad de error humano: no vi el correo, no capturé esto, lo capturé mal».
Así trabajaba antes
- Los presupuestos de más de diez años vivían en archivos de Excel sueltos, con un formato distinto por cliente. Para consultar uno había que encontrarlo, abrirlo y comparar a mano, y las versiones se sobreescribían.
- El software de obra que ya pagaban tenía las funciones, y su problema era lo complicado: la gente de campo le pasaba el trabajo a la oficina y los proveedores evitaban su portal.
- Una estimación de obra se capturaba tres veces: del sistema a una hoja de cálculo y de regreso.
- La programación semanal de pagos era otro Excel que viajaba por correo. Lo que no se pagaba se copiaba a mano a la semana siguiente, y los comprobantes se subían uno por uno. Entre que entraba una estimación y se pagaba podían pasar meses.
Lo que hicimos
Empezamos por lo que más dolía y fuimos creciendo, con su gente validando cada pieza antes de darla por buena:
- De noviembre de 2025 a febrero de 2026: un asistente que contesta preguntas sobre sus presupuestos históricos en lenguaje natural, desde el correo o el chat que ya usaban, y arma el Excel de la respuesta.
- De marzo a junio de 2026: los pagos aprobados se leen solos de los correos y arman la programación semanal; las facturas electrónicas se revisan contra el pago; y un tablero con chat y voz para consultar todo eso.
- Julio de 2026: un clic sobre cualquier pago abre el correo y el documento de donde salió. La idea fue de su área de Administración.
- De agosto a octubre de 2026: el padrón de proveedores con su portal y su expediente, obras, compras, contratos, órdenes de compra, estimaciones digitales, gastos de obra, mano de obra, órdenes de cambio y fianzas. Las estimaciones entraron a producción una semana antes de la fecha pactada.
- Noviembre de 2026: cierre de fase con veinte criterios de aceptación cubiertos y un manual por cada puesto que usa el sistema.
Lo que sigue está planeado para 2027: presupuestos que se calculan a partir de los costos reales de obras anteriores, diseños esquemáticos y el balance de cada proyecto.
El camino de una estimación
Así se ve uno de los procesos que hoy corren en el sistema: la estimación de un subcontratista, desde que la captura hasta que se paga. Seis personas intervienen. El sistema la lleva de una a otra, la regresa a quien debe corregirla y le avisa por correo a cada quien cuando le toca.
- El contratista, desde el portal de proveedores
- La gente de la constructora
- Regresa al contratista para corregir
- Lo corregido regresa directo a quien lo pidió
- Sale un correo
Lo corregido regresa directo a quien lo regresó. Quien ya aprobó la estimación la vuelve a ver sólo si el contratista cambió un porcentaje: así nadie revisa dos veces lo mismo.
El impacto, medido con CREO
Mido el impacto de cada proyecto con cuatro preguntas, que llamo CREO: ¿la empresa quedó más Competitiva? ¿Más Rentable? ¿Más Eficiente? ¿Cumple mejor sus Obligaciones, las fiscales, las legales y las de sus contratos? No todo proyecto pega en las cuatro, y aquí van las que sí aplican.
- Competitividad
- Tiene un sistema hecho a la medida de cómo trabaja, que la competencia no puede comprar hecho. El contratista captura su propia estimación en el portal, en lugar de mandarla para que alguien la teclee.
- Eficiencia
- Se acabó la doble captura. La requisición de pago nace sola de la estimación autorizada, lo que no se pagó pasa solo a la semana siguiente, y cada comprobante bancario se liga solo a su pago. Revisar la semana de pagos en el celular pasó de veintiún pantallas a menos de cuatro.
- Obligación
- El expediente de cada proveedor revisa a diario sus vencimientos, como los comprobantes del Seguro Social y la constancia fiscal, y avisa si se va a pagar a alguien con papeles vencidos, que es lo que exige el registro de servicios especializados. Una factura cuyo importe o IVA no cuadra se rechaza, el comprobante bancario impide pagar dos veces lo mismo, y cada firma queda con fecha, hora y nombre.
- Rentabilidad
- Llega de forma indirecta, por lo que deja de perderse en errores, pagos duplicados y tiempo de captura. Todavía es pronto para ponerle cifra, y preferimos medir ese ahorro con la operación real en lugar de estimarlo.
El resultado
- Más de diez años de presupuestos quedaron estructurados y consultables en segundos.
- Su área de Control de Obra rehízo con calculadora una estimación real y el sistema cuadró al centavo contra su propia hoja. Una factura real también cuadró al centavo.
- Un robot recorre el proceso completo como lo haría una persona, de la estimación al pago, y lo hemos corrido cientos de veces sin una falla.
- Los ajustes que su gente pidió en una sesión de validación quedaron en producción esa misma noche.
- Al cierre de la fase, todo está entregado y validado, y lo que sigue es que su operación diaria corra en él. En palabras de su director de operaciones: «la práctica es lo que ocupamos echar a andar».
Más con menos
Padrón de proveedores, compras, contratos, estimaciones y pagos entraron a producción en unos tres meses, sin que la constructora contratara a una sola persona más y sin licencias anuales que crezcan con cada usuario. Comprar un sistema de los grandes cuesta una millonada y un año de trabajo solo para la versión base; este es suyo desde el primer día.
¿Algo de esto se parece a lo que pasa en tu empresa?
La primera media hora es sin costo: me cuentas cómo trabajas y te digo dónde creo que está el problema, y si yo soy quien te puede ayudar.
Cómo empezamos